Dominancia, ¿realidad o ficción? Parte I

Desde hace varias décadas se lleva hablando mucho sobre la dominancia en el perro. Frases como: “tienes un perro dominante”, “debes imponerte al perro”, “no le permitas hacer eso porque trata de dominarte”,… las llevamos escuchando mucho tiempo. Pero, ¿qué hay de verdad en todo esto?

La teoría de la dominancia y las técnicas basadas en ella, como el alfa-rolling por ejemplo, han sido usadas en el adiestramiento y la modificación de conducta desde hace muchos años; sin embargo, nuevos estudios han puesto de manifiesto que la dominancia, tal y como se ha entendido hasta hoy día, no es del todo correcto. Además, así como antes “todo” parecía explicarse a través de la dominancia/sumisión, las nuevas tendencias parecen encaminarse a negar la existencia de la dominancia en nuestros perros. Tanto una postura como la otra son incorrectas, pues la dominancia realmente existe, pero se ha abusado de ella y se ha utilizado como herramienta fácil y rápida para explicar determinadas conductas del perro y para “ponerles solución”.

En este artículo pretendo abordar el tema de la dominancia/sumisión, teniendo en cuenta los nuevos estudios y trabajos realizados al respecto para, al menos, intentar aclarar un poco estos conceptos  ya que, al fin y al cabo, se trata de eso, de una falta de entendimiento correcto del concepto “dominancia”.

¿Qué es la dominancia?

El término “dominancia” no siempre es fácil de entender, y de ahí que se lleve cometiendo tanto tiempo una serie de errores que han perjudicado a nuestro compañero y mejor amigo, el perro, haciendo que nosotros, como propietarios y profesionales del comportamiento, llevemos a cabo un manejo inadecuado de nuestra mascota, y se haya desarrollado métodos de adiestramiento y resolución problemas de conducta inapropiados.

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Si nos vamos al diccionario de la Real Academia Española, la definición de dominancia en su primera acepción es la siguiente: “condición de dominante”. Si buscamos el término dominante, las definiciones que se dan son éstas: 1.Que domina. 2. Dicho de una persona: Que quiere avasallar a otras. 3. Dicho de una persona: Que no sufre que se le opongan o la contradigan. 4.Se dice del genio o carácter de estas personas. 5. Que sobresale, prevalece o es superior entre otras cosas de su orden y clase.”

Leyendo estas acepciones, parece correcto hablar de perros dominantes, aquellos que quieren avasallar (imponerse) a otros, o que no aceptan que se les lleve la contraria; pero, ¿realmente esto es así en la especie canina? Y, aún más, ¿es así en los perros rspecto a los humanos?

¿Cómo empieza todo?

Como parece estar claro hoy en día, el perro procede del lobo. Cuando se pretende describir y/o explicar un determinado comportamiento o estructura social en el perro, se usa a su antecesor como modelo (lo mismo ocurre con otras especies animales, como el gato y su antecesor el gato silvestre (F. silvestris lybica).

Así pues, las observaciones y estudios que se han hecho al respecto observando manadas de lobos parecen indicar claramente que la dominancia existe, y que en una manada de lobos los conflictos entre sus miembros son frecuentes. No obstante, un estudio reciente (Alpha status, dominance, and division of labor in wolf packs. Mech, L David. Canadian Journal of Zoology; Aug 1999; 77, 8; ProQuest Biological Science Collection. pg. 1196) parece indicar lo contrario. En este estudio, su autor, quien observó a una manada de lobos salvajes en las islas canadienses de Ellesmere durante 13 veranos, apenas vio interacciones agresivas entre sus miembros. Puede pensarse que este estudio tiene poca validez, ya que es 1 contra “infinitos” pero fijémonos en un aspecto fundamental: el estudio se hizo a partir de lobos salvajes, que hasta el momento no habían tenido contacto alguno con humanos.

Antes de continuar, es necesario explicar la estructura normal de una manada de lobos (y por normal quiero decir natural): la manada está formada por una pareja reproductora (no dominante), que tradicionalmente se ha llamado alfa, por los cachorros de dicha pareja, y por un número variable de machos y hembras jóvenes, pertenecientes a camadas de años anteriores. Ocasionalmente, puede formar parte de la manada algún lobo procedente de otra manada distinta. En el caso de los machos especialmente, al alcanzar la madurez sexual (en torno a los 2-3 años), dejan la manada y marchan en solitario, tratando de formar la suya propia. Resumiendo, una manada de lobos es en realidad una familia, formada por individuos emparentados entre sí.

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Manada de lobos

De lo dicho anteriormente, podemos extraer 2 aspectos que son fundamentales para tratar de entender la dominancia en  el perro: 1) el estudio mencionado se basa en lobos en estado salvaje, y 2) una manada natural de lobos es en realidad una familia de congéneres emparentados entre sí.

¿Por qué estas 2 ideas son tan importantes? Igualmente, por 2 motivos: 1) los estudios tradicionales de lobos en los que se ha basado la teoría de la dominancia se han hecho a partir de lobos en cautividad o estado semi-salvaje. 2) Estas manadas están formadas por individuos de diferentes orígenes, no emparentados entre sí (lo que, comparativamente con nuestro fiel amigo el perro suele suceder: juntamos perros de la misma o distinta raza, que nada tienen que ver entre ellos “familiarmente” hablando, y además esto se suele hacer “de golpe”, sin un periodo previo de habituación entre ellos).

Por otro lado, otro aspecto llamativo del estudio de Mech es el número de interacciones agresivas observadas durante los 13 veranos entre los miembros de la manada, el cual es realmente bajo, y ocurre siempre en determinados contextos, lo que es importante tener en cuenta para poder entender bien la dominancia (se retomará esto en la segunda parte del artículo).

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Lip-licking entre dos lobos

Resumiendo lo explicado en este artículo, podemos concluir lo siguiente:

  • El concepto de “dominancia” está descrito y puede definirse con sencillez, si bien no siempre es fácil entenderlo o, mejor dicho, aplicarlo correctamente.
  • El lobo es el antecesor del perro, y los estudios en los que se basa la teoría de la dominancia en esta especie se han hecho a partir de lobos en cautividad o estado semi-salvaje.
  • De forma natural, una manada de lobos es en realidad una familia, formada por la pareja reproductora, los cachorros de ese año y un número variable de machos y hembras jóvenes de camadas anteriores.
  • Recientemente  se ha publicado un estudio en el que se ha observado el comportamiento y las interacciones entre miembros de una manada de lobos en estado salvaje, que ha arrojado resultados sorprendentes y muy distintos a los observados en manadas de lobos criados y mantenidos en cautividad.

En esta primera parte del artículo se ha asentado las bases para empezar a entender correctamente la dominancia. En una segunda, se explicará más en profundidad la dominancia en el perro, auqello que es necesario conocer para realizar correctamente un diagnóstico de agresividad por dominancia, y las pautas básicas a seguir en caso de que se de dicha situación.

Bibliografía:

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