La Agresividad Canina

He decidido tratar el tema de la agresividad como primera entrada de este blog, ya que la agresividad es una de las dos causas principales (junto a la ansiedad por separación) por las cuales los propietarios deciden acudir a un especialista en comportamiento animal.

Esto resulta paradójico, ya que fue precisamente esa agresividad canina una de las razones principales por las que el hombre decidió domesticar al perro; en efecto, esa agresividad era necesaria para proteger los recursos humanos: familia, vivienda, propiedades, ganado,… entonces, ¿por qué es considerada como un probema de comportamiento hoy en día? La razón de esto se debe a que pretendemos ser selectivos sobre esta cualidad, es decir, en unos contextos interesa que el perro sea agresivo, pero en otros no interesa en absoluto.

La agresividad está controlada por el Sistema Nervioso Central, concretamente por el sistema límbico, donde se encuentran las amígdalas cerebrales, y por el hipotálamo; finalmente la información es procesada en la corteza cerebral. De igual modo, en ciertos tipos de agresividad, las hormonas también ejercen una importante influencia sobre esta conducta, como es el caso de la agresividad maternal o la agresividad intrasexual. Finalmente, la genética también presenta una importante influencia sobre la conducta agresiva.

Los problemas de comportamiento debidos a agresividad son mucho más complejos de lo que en principio se puede pensar, debido a que existen distintos tipos de agresividades; por ello, para poder tratarlos correctamente, es necesario diferenciarlos entre sí, lo que no siempre es fácil y requiere ciertos conocimientos sobre lenguaje corporal canino y sobre psicología canina.

Existen 2 criterios para clasificar la conducta agresiva:

1) En función de las estructuras nerviosas implicadas:

A) Agresividad Ofensiva

B) Agresividad Defensiva

C) Agresividad Depredadora

Las agresividades ofensiva y defensiva reciben el nombre de agresividad afectiva, y su manifestación resulta desagradable para el animal; la agresividad depredadora también se denomina agresividad no afectiva, y no solo resulta agradable para el perro, sino que además supone un refuerzo para él, ya que  al manifestarla recibe una recompensa: consigue el objetivo deseado por el cual muestra la agresividad (cazar a la presa).

Sin título

Clasificación de la agresividad canina en función de las estructuras nerviosas implicadas

2) El segundo criterio para clasificar la agresividad canina es en función del cotexto en que se produce, y en este sentido se diferencias 10 tipos, dentro de los cuales a su vez puede distinguirse entre agresividad perro-perro y agresividad perro-persona:

  1. Competitiva-posesiva : los perros tratan de acceder al mismo recurso
  2. Dominante-jerárquica: los animales tratan de establecer una relación jerárquica de dominancia-subordinación
  3. Maternal: en hembras que han parido, para proteger a sus cachorros
  4. Por dolor
  5. Por enfermedad: hipotiroidismo, hidrocefalia, epilepsia,…
  6. Depredadora: su objetivo es cazar y matar a la presa
  7. Intrasexual: entre individuos de la misma especie y, generalmente, del mismo sexo
  8. Por miedo
  9. Territorial: por protección de un recurso básico para el perro, su territorio.
  10. Aprendida-impulsiva

Las nueve primeras pueden derivar en la última, la aprendida-impulsiva, cuando el perro muestra la conducta agresiva repetidas veces y aprende que, mostrando agresividad, consigue su objetivo. Esta agresividad es explosiva e imprevisible, lo que hace que el animal sea potencialmente peligroso, ya que no hay señales de aviso de cuando se va a producir el ataque.

A su vez, cada uno de estos 10 tipos de agresividad se puede encuadrar dentro de la primera clasificación; esto lo vemos mejor en el siguiente recuadro:

Sin título

Clasificación de la agresividad canina según ofensiva-defensiva.

La forma de distinguir la agresividad ofensiva/defensiva es mediante el lenguaje corporal canino, ya que cada una de ellas se manifiesta mediante unas posturas y expresiones faciales determinadas. Para encuadrar la agresividad en uno (o varios) de los 10 tipos de la segunda clasificación, será necesario hablar con los propietarios y observar al perro in situ para determinar el contexto en que ocurre y poder clasificarla.

En resumen, en este artículo he querido destacar la importancia de la agresividad como problema de comportamiento, teniendo en cuenta que fue esta cualidad una de las principales razones de domesticación del perro. Por otro lado, no debemos quedarnos solo en que el perro es agresivo, debemos conocer qué tipos de agresividades caninas existen, en qué contextos se dan y cómo podemos identificarlas, y para ello necesitamos conocer la psicología y el lenguaje corporal de los perros. Una vez determinada la forma de agresividad, podremos comenzar con un tratamiento adecuado, cuya base fundamental es un programa de obediencia básica para conseguir un mayor control sobre el perro. Órdenes como “sentado-quieto” y “tumbado-quieto” son fundamentales. Además, podemos apoyarnos en un tratamiento farmacológico en aquellos casos en que sea necesario, e incluso combinarlo con terapias complementarias, como las Flores de Bach.

Por último, me gustaría acabar haciendo una reflexión final, común a todos los problemas de comportamiento; como en todo, es mejor prevenir que curar; pero si el animal ya está mostrando una conducta indeseada, es mejor acudir a un profesional al principio, cuando empieza a mostrarla, ya que cuanto más tiempo transcurra desde el inicio de la presentación de la conducta indeseada, más difícil será eliminarla, y más tiempo será necesario para conseguirlo. Esto se debe a que, cuando el animal realiza repetidas veces un comportamiento determinado, éste pasa a formar parte de sus pautas de conducta habituales, lo que hace más complicada su extinción.

Espero que esta primera publicación os haya gustado y hayáis podido aprender algo nuevo sobre la agresividad canina.

Un saludo a tod@s

Anuncios

2 pensamientos en “La Agresividad Canina

  1. Pingback: Hipotiroidismo canino, posible causa de conducta agresiva en perros | Adetcan

  2. Pingback: Dominancia, ¿realidad o ficción? Parte II | Adetcan

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s